viernes, 26 de agosto de 2011

Tostadas francesas


No sé si se preparan en Francia o no aunque yo siempre las he conocido como "tostadas francesas". Son el recuerdo de muchos sábados de mi infancia en los que, recién levantados, mi tía Isabel nos sentaba a mi hermano, a mi primo y a mí en una diminuta mesa de su cocina mientras ella preparaba tantas tostadas francesas como nosotros éramos capaces de comer.
Hay bastantes sábados en los que, siguiendo la receta que mi tía me dió, me preparo dos de ellas solo para mí, a Tano no le han gustado nunca. Todo lo que sea pan mojado... "Que no soy un palomo", me dice.


Las de la foto me las he comido esta mañana en casa, ¡como todavía estoy de vacaciones! Menudo lujo. Esto sí que es una buena manera de empezar el día :) Son facilísimas de hacer, ahí van los INGREDIENTES para dos unidades:
2 rebanadas de pan de molde (el mío con cereales y sin bordes),
1 huevo,
1 chorro de leche,
mantequilla,
una pizca de sal.

PREPARACIÓN:
En un plato hondo batimos el huevo y añadimos un buen chorro de leche, yo lo calculo a ojímetro pero puedo deciros que será más o menos medio vaso de leche. Ahora yo le añado la sal aunque sé que lo habitual es poner azúcar, siento si con esto algún francés se siente ofendido pero es que el punto saladito me chifla.
Calentamos a fuego fuerte una sartén amplia con una cucharada de mantequilla y mientras, empapamos cada rebanada de pan en la mezcla de huevo y leche. Seguramente absorvan toda la mezcla entre las dos lo que hará que queden jugosas.


Las colocamos juntas en la sartén y bajamos un poco el fuego para darles tiempo a que se hagan por dentro. Cuando estén doraditas les damos la vuelta para que se pongan rubitas también por el otro lado. En este momento es en el que ya mi cerebro ha identificado a la perfección el olor de la mantequilla caliente y el pan tostado, reconociendo que son tostadas francesas inmediatamente, con lo que paso a encontrarme en la seria dificultad de tener que esperar a que estén terminadas ¡Dios mío ese olor!
Podéis acompañarlas de jamón cocido, de salchichas, de bacon o de pavo en lonchas. A mí me gustan tanto que cualquier aderezo extra me las estropea, ni siquiera las acompaño de café. Con sólo un vaso de leche fría el desayuno es de los inolvidables. ¡Éstas son a tu salud, tata!



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