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viernes, 26 de julio de 2013

Baked Alaska invisible

pijasincomplejos.blogspot.com

No os podéis imaginar la rabia que tengo....  Voy ayer tranquilamente a publicar la receta mensual propuesta por Whole Kitchen cuando busco las fotos y empiezo a ponerme nerviosa. Bueno estarán con las fotos de la niña en el baño...Ah pues no... Pues con las de la niña en la cuna... Pues no... Pues estarán con las de la niña jugando con su muñequita... Pues no... ¡Pues entonces dónde puñetas están!
Después de 24 horas buscándolas y entre sudores fríos se confirman todos mis temores... ¡¡He borrado las fotoooooooooss!! ¿¿Pero en qué momento las he borradooooooo???

Llamando a la calma interior y después de dormir las horas que mi pitufa me ha dejado, decido publicar la receta de todas formas aunque no pueda ilustrarla....Sniff!! Con lo rico que estaba...
Whole Kitchen en su Propuesta Dulce del mes de julio nos invita a preparar el Baked Alaska. Sólo en aprenderme el nombre tardé un par de días y como era un poco complicado al final he acabado llamándolo "el Alaska" :-)
Tenia una pinta estupenda y estaba relleno de helado, y aquí ahora y siempre helado es igual a chocolate. Total, que no tenía elección, el Alaska sería de chocolate sí o sí, por dentro y por fuera, por la izquierda y por la derecha. Y así fue aunque no podáis verlo. Helado de chocolate sobre bizcocho genovés de chocolate y cubierto por merengue de chocolate. Mmmmmm....¡al ataque!

INGREDIENTES para 6 Alaskas:
-Bizcocho:
70 gr. de harina de repostería,
3 huevos grandes,
60 gr. de azúcar,
1 cucharadita de maicena,
1 cucharada sopera de cacao en polvo sin azúcar,
unas gotas de vinagre,
una pizca de esencia de vainilla.

deliciosadas.com
-Helado: hemos usado el helado de chocolate, praliné y caramelo de Haagen Dazs.

-Merengue de chocolate:
4 claras de huevo pasteurizadas,
200 gr. de azúcar glas,
100 gr. de cacao en polvo sin azúcar,
pizca de sal.

PREPARACIÓN:
Hemos empezado preparando el relleno de helado dejando la tarrina a temperatura ambiente hasta que se ha vuelto cremoso. Entonces lo hemos colocado dentro de 4 cuencos forrados con papel de cocina transparente cuyas esquinas cuelgan bastante por los bordes, aplastándolo bien. Lo metemos de nuevo en el congelador durante una hora pasada la cual colocaremos las planchas de bizcocho de chocolate, el que hemos preparado mientras el helado se refrigeraba.

El bizcocho genovés para lo que comenzamos separando las claras de huevo de sus yemas, reservando las primeras. También dejamos tamizada la harina junto a la maicena y el cacao, al menos tres veces.
Batimos en un cuenco grande con varillas las yemas de huevo con el azúcar hasta que quede esponjoso, añadimos la vainilla y continuamos batiendo. Reservamos.
Por otro lado montamos las claras a punto de nieve con unas gotas de vinagre que las estabilizarán. Mezclamos con suavidad la harina tamizada con las claras, echando una cucharada de cada una y lo agregamos finalmente a las yemas.
En un recipiente plano y amplio engrasado volcamos la masa distribuyéndola bien, horneamos a 180º hasta que el palillo salga limpio. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
Cuando esté frío sacamos el helado y, con ayuda de un cuenco vacío cortamos 4 planchas de bizcocho que colocaremos sobre el helado, asegurándonos de que queda bien pegadito. Cubrimos con papel transparente y volvemos a colocar en el congelador por unas 4-6 horas.

Al momento de servir montaremos las Alaskas, aunque también puede hacerse antes y congelarlas ya terminadas. Tenemos que hacer el merengue de chocolate así que montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal, cuando estén casi listas agregamos el azúcar glas y el cacao tamizado.
Cuando sea una mezcla firme la introducimos en una manga pastelera con una boquilla que nos guste y, desmoldando previamente los helados, los cubrimos con el merengue. Para terminar doramos las Alaskas con un quemador.

No es que me hubieran quedado preciosas pero es una lástima que no las podáis ver. Espero aprender de esto.... ¡Ay!




martes, 25 de junio de 2013

Savarín de limón


¡Eureka! Ya en verano, la estación de las flores secas y los trigales dorados, después de un montón de meses vuelve el Círculo Whole Kitchen y sus propuestas, se han tomado un tiempo pero ya están de vuelta y también los intentos de todos los participantes en realizar lo mejor posible las recetas que se sacan de la manga ;-)
No es que yo tenga mucho tiempo como ya comenté en entradas anteriores pero para estas invitaciones mensuales trataré de sacarlo y preparar algo medio competente.
Whole Kitchen en su Propuesta Dulce del mes de junio nos invita a preparar un clásico de la cocina francesa, el Savarín. Por supuesto en casa no lo habíamos hecho nunca así que, una vez más, nos estrenamos con el CWK.


Todo fue muy bien hasta el momento del emplatado en el que mi adorada hija de dos meses comenzó a berrear por hambre y tuve que dejar toda la cocina empantanada para correr a su lado y darle su tercer desayuno, jejejeje.
Por eso os pido un pelín de benevolencia, el almíbar de limón quedó demasiado líquido, las barritas de sandía son cada una de su padre y de su madre, y la nata está montada a la velocidad de la luz. Pero el resultado es rico, ¿eh?
Los INGREDIENTES para 3 savarín tipo mini son:
3 huevos,
100 gr. de azúcar blanquilla,
100 gr. de harina,
1 cucharadita de levadura,
una pizca de sal,
2 cucharadas de zumo de limón,
3 cucharadas de agua,
azúcar glas,
un chorrito de limoncello,
25 gr. de mantequilla derretida,
nata montada,
fruta fresca variada para decorar.


PREPARACIÓN:
Bueno, bueno. Empieza la marcha. Comenzamos montando las claras de huevo a punto de nieve, con la sal y una cucharada del azúcar total. Reservamos.
Por otro lado batimos el resto de los ingredientes de la masa, es decir, el resto del azúcar blanquilla, las yemas de los huevos, la harina y la levadura. Cuando esté listo mezclamos con las claras, con movimientos suaves que integren ambos pero sin perder el aire de las claras. El resultado debe quedar esponjoso.
Con la mantequilla derretida engrasamos los tres moldes y en ellos volcamos la masa final, la introducimos en el horno a 180º durante unos 15 minutos.


Durante la cocción vamos elaborando el almíbar, para lo que hervimos las 2 cucharadas de zumo de un limón mezclado con las tres de agua, el chorrito de limoncello y 3 cucharadas de azúcar glas. Dejamos reducir.
Cuando los bizcochitos estén listos, sin desmoldar, los mojamos con el almíbar y dejamos enfriar.


Una vez fríos los desmoldamos con cuidado, montamos la nata, azucaramos al gusto, vamos rellenando los moldes y los decoramos con la fruta fresca que tengamos en casa. Bien troceadita, no como la mía :-( Y ya solo queda hincarle el diente..... ¡aaaaammm!

¡Au revoir!

viernes, 25 de enero de 2013

Scones con mermelada de higos y cacao


Bueno, bueno... Poco a poco voy encontrando empuje para meterme en la cocina para algo más que no sea lo estrictamente necesario y ha sido para el primer experimento dulce del año. Para el mes de enero Whole Kitchen en su Propuesta Dulce nos invita a preparar este clásico escocés, los scones.


En casa ya los habíamos hecho una vez, pero de esto hace muuuuuuucho tiempo, cuando ni siquiera teníamos blog. En esta ocasión he disfrutado más, la verdad, en la ocasión anterior teníamos un horno del pleistoceno que me las hacía pasar canutas cada vez que metía algo dentro. Fuera lo que fuera acababa siendo completamente carbonizado, destruido, convertido en puro benzopireno. ¡Un gustazo!


Pero ahora nuestro hornito es más que competente, puedo fiarme de él y de su temporizador digital... es una tranquilidad :-) La receta que hemos utilizado es la misma que usamos la primera vez, como tenemos "tecnología punta" quién sabe, quizás ahora saben mejor... ¡y sí! Nos han sabido a gloria.
Los INGREDIENTES han sido:
225 gr. de harina de fuerza,
60 gr. de mantequilla con sal,
medio sobre de levadura,
1 huevo XXL,
unos 35-40 gr. de leche,
una pizca de sal.


PREPARACIÓN:
En un gran cuenco hemos colocado todos los ingredientes y hemos comenzado a amasar, primero con cierto cuidado y después dejándonos los antebrazos. Cuando ya casi parecía un bloque de masa lo hemos pasado a una superficie limpia y enharinada para poder amasar mejor.
Ahí es donde le hemos dado caña hasta que se ha convertido en una masa brillante sin grumos. Hemos hecho una bola y después le hemos pasado el rodillo, el objetivo era convertir la pelotita en una plancha de masa de unos 2 cm de grosor.


Nos hemos ayudado de una taza de café expreso para hacer los círculos, los cuales íbamos disponiendo en la rejilla del horno, colocando previamente un pliego de papel encerado. Crecen a lo alto, no a lo ancho, por lo que no es necesario distanciarlos mucho.


Usando una brocha de silicona hemos pincelado nuestros scones con leche, siendo generosos. Así los hemos horneado a temperatura moderada, unos 185º, durante 20 minutos. Se han dorado muy bien y cuando hemos abierto el horno lo que salía era un maravilloso olor a pan que te hacía la boca agua.


Cuando se han enfriado un poco (no mucho la verdad, todas las masas nos gustan templadas) los hemos abierto y cada uno le ha ido untando lo que se le antojaba: dulce de leche, la indispensable Nutella, etc. Yo he probado una fantástica mermelada que compré en la sierra no hace mucho, de higos con chocolate, ¡que ricoooooooooooooooooooooooo!!


No sé cómo me las voy a ingeniar pero tengo que intentar hacer esta mermelada en casa, está dulce pero con el toque afrutado que lo suaviza. Si consigo la receta prometo chivarla, es imprescindible que la probéis ;-)

jueves, 25 de octubre de 2012

Brownie de chocolate negro, nueces y pistachos


Señoras y señores, estas son palabras mayores. Whole Kitchen en su propuesta dulce para el mes de octubre nos invitó a preparar un clásico estadounidense, ¡el brownie! Menuda idea, lo hemos pasado fatal con toda la casa oliendo a chocolate, pelando pistachos, oliendo a chocolate, triturando nueces, oliendo a chocolate... Uff!
Citando a un célebre torero, comerse este brownie ha sido, en dos palabras, im-presionante. Lo hemos compartido con mi pandilla de amigas y no quedó ni el papel, es más, Tano se despistó un momento y no se quedó sin su trozo de purito milagro.


Los INGREDIENTES para unas 12 personas son:
6 huevos,
2 tabletas de chocolate negro de cobertura (unos 400 gr.),
200 gr. de mantequilla sin sal,
200 gr. de azúcar,
150 gr. de harina de trigo especial repostería,
una pizca de sal,
2 puñados generosos de nueces peladas,
1 puñado de pistachos pelados,
6 pistachos más para decorar.


PREPARACIÓN:
Empezaremos trabajando con los frutos secos para lo que pelaremos todos los pistachos y 6 de ellos los trituraremos para espolvorearlos por encima del brownie casi al final del horneado. Los demás los machacamos un poco para que queden trozos grandes, y lo mismo haremos con las nueces. Los reservamos.
Seguidamente troceamos el chocolate y lo derretimos al baño maría junto a la mantequilla, removiendo lentamente para que se mezclen bien. Apartamos del fuego, añadimos el azúcar y removemos con varillas.


Después agregamos los huevos y volvemos a batir, unificando la crema. Ahora es el momento de echar la harina y los frutos secos reservados, pero ahora no tendremos que batir sino mezclar con movimientos lentos y envolventes con una espátula, sin llegar a crear una masa uniforme. Quedarán grumos y harina seca pero no importa, durante el horneado la masa terminará siendo una maravilla.
Forraremos un molde con papel de hornear y volcaremos en él la masa, hornearemos a 180º durante unos 20 ó 25 minutos pero ¡cuidado! vigiladlo porque el brownie no debe quedar seco sino jugoso, es posible que necesite algo menos de tiempo dependiendo del horno.


Cuando esté listo se espolvorea por encima con los pistachos triturados. El nuestro tenía que viajar así que sólo hemos sacado un trocito para que veáis el corte, aunque en la foto no se ve el emplatado final os aconsejamos que sirváis cada ración templadita y acompañada de helado de vainilla o una cucharada de crema fresca, sea como sea va a estar fantástico, eso seguro.
¡Saboreadlooooooooooooooooooooooooo!


lunes, 24 de septiembre de 2012

Piononos de crema


Oooohhhhh yeah! Empiezan fuertes los retos dulces del curso 2012-2013. Whole Kitchen en su propuesta dulce para el mes de septiembre nos ha invitado a preparar un clásico, los piononos. ¡Y para mí son un postre para colocar en el podium de los postres! No sé qué medalla le daría pero estaría entre la plata y el bronce.... El oro siempre ha sido para el merengue.
Los mejores que yo he probado nunca, y a veces hacemos los aproximadamente 100 km. que nos separan de la pastelería expresamente, son los de Casa Rufino en Aracena. En dos palabras "im-presionantes". Merece la pena hacer el recorrido, esperar la cola y gastarse lo que cuestan, se merecen hasta el último céntimo. Claro, ya de camino hacemos un poco de senderismo, almorzamos en nuestro restaurante preferido alguna pieza de ibérico exquisita, y después de postre-merienda: piononos. Acompañados por un rico café.



Obviamente mis piononos parecen de otra galaxia a los de Rufino, aunque han quedado más que aceptables ¿eh? Y no ha quedado ninguno, buena cosa ¿no? :-)
Los INGREDIENTES para media docena han sido:
-Para la crema pastelera:
50 gr. de azúcar,
250 gr. de leche,
25 gr. de maicena,
2 huevos pequeños,
unas gotas de esencia de vainilla.
-Para el bizcocho genovés:
2 huevos:
60 gr. de azúcar,
60 gr. de harina de repostería,
1 cucharadita de azúcar vainillado,
1 pizca de sal.
-Para el almíbar:
1 vaso de agua,
azúcar blanca al gusto.




PREPARACIÓN:
Empecé haciendo la crema pastelera para que luego se enfriase mientras hacía el bizcocho, así no tendría que manipularla caliente. Así que comenzamos por batir todos los ingredientes y los ponemos en un cazo a fuego medio, que se vaya calentando pero con cuidado de que no hierva. No cesamos de remover con las varillas mientras. A los 10 minutos aproximadamente la crema estará lista, apartamos del fuego y reservamos.
Para elaborar el bizcocho colocamos en un cuenco amplio los huevos y el azúcar (blanco y vainillado) y batimos con las varillas eléctricas durante unos minutos hasta que se forme una crema espumosa de color blanquecino. Añadimos la harina y el poquitín de sal, mezclamos con las varillas manuales suavemente hasta que quede incorporada.
En un recipiente cuadrado para horno, ya engrasado y forrado con papel parafinado, vertimos la mezcla sin que levante apenas medio dedo (es importante que salga un bizcochito muy bajo y plano) y lo horneamos a 180º durante unos 10 minutos.
Mientras preparamos el almíbar, calentando el vaso de agua y añadiendo poco a poco cucharadas de azúcar hasta que llegue a un punto de dulzor que nos guste. Creo que yo he puesto 4 colmadas.



Cuando comencé el montaje creí que sería más complicado pero ha resultado finalmente mucho más sencillo de lo que pensaba. Sobre la plancha de bizcocho ya templado se han ido echando cucharadas de almíbar hasta que éste estaba empapado. Sobre él hemos dispuesto una capa generosa de crema pastelera y, con cuidado de que no se rompa, hemos ido enrollándolo hasta que nos ha quedado con la forma de un brazo de gitano.
Hemos cortado el rulo en trozos de un tamaño medianito y con una cuchara hemos ido poniendo más crema pastelera sobre ellos. Para finalizar se ha espolvoreado azúcar por encima y, con ayuda del maravilloso soplete que me trajeron sus majestades los Reyes Magos, los hemos quemado para que tomen ese aspecto que los hace tan apetecibles.


Repito, no son los de Casa Rufino, pero con diferencia son los piononos más buenos de toda mi casa. Jijijjijiji.....




lunes, 25 de junio de 2012

Charlota Malakoff de piña


Mes de junio. Durante los primeros días recibimos notificación sobre el reto mensual de Whole Kitchen. Entramos en el foro y leemos cuál es. Buscamos información en diferentes recetarios y en varios libros de cocina. Decidimos cómo queremos hacerla y cuál va a ser nuestro toque personal. ¡Y nos ponemos a trabajar!
Whole Kitchen nos propone como reto dulce de este mes un clásico francés, la "Tarta Charlotte" o "Charlota". Consiste en capas alternadas de bizcochos esponjados en licor, frutas variadas y una mousse o bavarois que se sirve fría, algo muuuuuuuuuy importante a estas alturas del año y en estas latitudes sureñas.


Llevábamos varios días con antojo de piña, natural por supuesto, así que nuestro ingrediente principal ya estaba decidido ¡un hurra para la piña! Los INGREDIENTES totales han sido sido:
mantequilla o aceite de girasol para engrasar el molde,
1/2 piña natural fileteada,
400 gr. de bizcochos de soletilla,
1 taza de Grand Marnier o de cualquier otro licor,
1 taza de agua,
500 ml. de nata para montar,
una pizca de sal,
80 gr. de almendras molidas,
1/2 taza de azúcar glas,
unas gotas de esencia de almendra,
almendras fileteadas para decorar.


PREPARACIÓN:
Lo primero es introducir en el congelar los utensilios que usaremos para montar la nata (cuenco amplio, varillas metálicas, brick de nata...), es esencial que estén muy fríos. Después engrasamos un molde hondo con la mantequilla fundida o con aceite de girasol suave. Cortamos los bizcochitos necesarios según la medida de las paredes del molde que hemos elegido y reservamos los demás para elaborar los distintos pisos.
En un cuenco grande preparamos la mezcla de licor y agua a partes iguales, en ella vamos empapando los bizcochos y disponiéndolos verticalmente bordeando las paredes. Después forramos el fondo siguiendo el mismo proceso.


Montamos la nata (con una pizca de sal para que se estabilice mejor) y luego le añadimos el azúcar, la esencia de almendras y las almendras molidas. Removemos con giros suaves y disponemos con cuidado un tercio de esta crema sobre la capa de bizcocho que ya teníamos en el molde.
Ahora ya podemos realizar el montaje de la tarta colocando las capas en este orden: bizcochitos emborrachados en licor, nata montada, piña fileteada, bizcochitos, nata, piña... Así hasta llegar al borde, finalizando con nata montada y decorando al final con la almendra fileteada. Reservaremos en el frigorífico hasta el momento de servir.
Para que la tarta quede en con cuerpo es importante que, tras cada piso de bizcochos, hagamos presión sobre la superficie apretando hacia abajo.


Nuestra Charlota Malakoff basada en una receta de "The Essential Dessert Cookbook" ha gustado mucho a todos los que la probaron, y eso no se me olvidará porque esta tarta fue la que sostuvo mis velas de cumpleaños, Y este cumpleaños no ha sido uno cualquiera, he dejado atrás un lustro intenso, pleno y feliz. ¿Qué me traerá el nuevo? :)


viernes, 25 de mayo de 2012

Pastel Cebra


¡Hey! Parecía fácil la receta de Whole Kitchen de este mes pero de eso ni hablar. La propuesta dulce para el mes de mayo era el Pastel Cebra, un dulce muy de moda últimamente y cuya peculiaridad no está en los ingredientes, ni en el molde, ni en la cocción... Lo que lo distingue es la manera en que la masa se dispone en el recipiente, alternando masa de bizcocho con masa con sabor chocolate, lo que provocará que el resultado quede a rayas. ¡Igualito que una cebra si es que te sale bien!


Confieso que nos ha costado más trabajo de lo que pensábamos y que, cuando terminó de hornearse nos quedamos mirando el pastel por fuera un poco temerosos de que por dentro todo se hubiera ido al traste. Me preguntó Tano:
_¿Tú que crees? Visto así no se aprecian rayas, ¿no?
_Pues la verdad es que no. ¿Cómo estará por dentro?
_No sé pero a ver si en vez de una cebra va a terminar siendo un guepardo, todo a manchas.


Seguíamos mirándola mientras se enfriaba, nos acercábamos más y analizábamos la superficie. Y todo porque éramos un par de inseguros impacientes por pillar el cuchillo y darle el primer corte. Le pregunto:
_Y si no ha salido bien, ¿qué hacemos? ¿Lo colgamos en el blog o no?
_¡Y por qué no! Seguro que habrá quien se solidarice con nuestro guepardo.
_Bueno vale, pero no si no sale bien esta vez probaremos de nuevo que ya me he picado con esta tarta.
Y aquí está nuestra cebra-guepardo, no ha quedado ideal pero algunas capas llegan a apreciarse. Tras analizar un poco lo que ha podido pasar nos decantamos por la posibilidad de que hayamos puesto exceso de cacao y que eso haya aumentado demasiado la densidad de las capas de chocolate. Por eso se han ido hacia abajo dejando en la parte superior el bizcocho de vainilla. ¿Estáis de acuerdo?


Eso sí, buena estaba un rato y nos comimos la cebra con sus rayas raras y todo. Los INGREDIENTES que utilizamos para un molde circular de medidas estándar son:
3 huevos XL,
150 gr. de azúcar,
30 gr. de azúcar vainillada,
250 gr. de harina,
1 sobre de levadura,
6 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar (poned dos menos para que no salga guepardo sino cebra)
200 ml. de nata líquida,
70 ml. de aceite de girasol suave,
unas gotas de esencia de vainilla,
1 pizca de sal fina,
azúcar glas para decorar.


PREPARACIÓN:
En un cuenco grande se baten con varillas eléctricas o con el brazo de Superman los huevos con el azúcar hasta que queden cremosos. Añadimos los ingredientes húmedos, aceite y nata, y batimos hasta que se integren. Después agregamos la harina, la levadura y el poquito de sal, continuamos batiendo hasta que la mezcla no tenga grumos.
Es el momento de separar la masa en dos partes iguales y, a una de ellas añadir el cacao y a la otra la esencia de vainilla. Batimos bien ambas para que se integren los sabores en cada mezcla.
Engrasamos entonces el molde con un poco de aceite vegetal y colocamos en el fondo papel sulfurizado y así luego podremos desmoldar nuestro pastel con facilidad. Con ayuda de dos cucharas soperas afrontamos el momento decisivo. ¿Listos?


En el centro del molde ponemos 2 cucharadas de masa de vainilla, movemos un pelín el molde para que se esparza suavemente y pasamos a poner 2 cucharadas de la masa de cacao en el centro de la anterior. Movemos otra vez con suavidad el molde y disponemos otras 2 cucharadas de masa de vainilla en el centro de la masa de cacao, continuamos haciéndolo de esta forma y vamos intercalando un par de cucharadas de cada masa hasta que ambas se terminen.
Por último horneamos el pastel a 180º unos 35 ó 40 minutos, esperamos algunos más para que se temple, desmoldamos y esperamos de nuevo a que se enfríe completamente sobre una rejilla.
¡Ya sólo os quedará cortarlo para comprobar qué tipo de animal de la sabana es al que más se parece! :-)



miércoles, 25 de abril de 2012

Pequeñas tartas Sacher


¡Día de publicación Whole Kitchen! La propuesta dulce para el mes de abril es este clásico austríaco, la Tarta Sacher. Si leo bien la receta encuentro cosas que nos encantan como... ¡CHOCOLATE! Pero también otras que no mucho... la mezcla del chocolate con mermelada.


Por eso no solemos pedir esta tarta en los restaurantes, o en las pastelerías, si lleva mucha mermelada no nos gusta o si el bizcocho está demasiado bañado en almíbar. Probar a elaborarla era una oportunidad para prepararla a nuestro modo, incluso modificar el relleno.


Hemos horneado un bizcocho de chocolate, cortado en pequeños círculos y hecho dos minitartas, una Sacher clásica y otra variante "tanoisera". Los INGREDIENTES que hemos necesitado para nuestro bizcocho han sido:
6 huevos,
190 gr. de azúcar,
120 gr. de mantequilla,
120 gr. de harina,
1 sobre de levadura,
200 gr. de chocolate fondant,
una pizca de sal,
mermelada de albaricoque.

Para al almíbar:
50 gr. de azúcar,
60 gr. de agua,
una pizca de esencia de vainilla.

Para la cobertura:
150 gr. de chocolate fondant.



PREPARACIÓN:
Lo primero es elaborar el bizcocho de chocolate para lo que separamos las 6 claras de huevo de sus yemas y las montamos a punto de nieve, con la pizca de sal y 50 gr. del azúcar. Reservamos.
Derretimos el chocolate al baño maría y añadimos la mantequilla en cuadraditos y el resto del azúcar, batimos bien con las varillas eléctricas hasta que esté todo integrado.


Después vamos añadiendo una a una las yemas de huevo mientras no paramos de batir, luego agregamos la harina y la levadura. Seguimos batiendo todo.
Por último, ayudándonos de una cuchara o espátula, unificamos esta crema espesa de chocolate con el merengue de claras, girando con movimientos envolventes para que éstas no se bajen.


En un amplio molde rectangular para horno disponemos papel parafinado y volcamos en él la masa, quedará un bizcocho grande y de apenas 3 ó 4 centímetros de alto. Como quedará bajito no tendremos que cortarlo por la mitad. Lo horneamos a 180º unos 25 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Mientras podemos ir preparando el almíbar para lo que ponemos en un cazo todos los ingredientes y calentamos mientras removemos, sin que llegue a hervir lo dejamos en el fuego unos 5-10 minutos, hasta que el azúcar se haya disuelto y tenga una textura pastosa.


Cuando el bizcocho esté frío cortamos cuatro círculos con ayuda de un aro de emplatar del tamaño que queramos, pincelamos las superficies de dos de ellos con el almíbar y untamos con la mermelada y montamos uno sobre otro, haciendo coincidir los lados almibarados.
En los otros dos círculos hemos untado crema de cacao (en nuestro caso Nutella) y montado de igual forma.


Una vez las dos minitartas montadas hemos preparado la cobertura lo que, siguiendo el consejo fantástico de la mamá de mi amiga Mamen, hemos preparado tan sólo derritiendo el chocolate de cobertura sin añadir mantequilla ni otras esencias. ¡Y ha quedado ma-ra-vi-llo-sa! Al enfriar queda crujiente, mmmmmm...


Las tartitas las hemos colocado sobre una rejilla y volcado sobre ellas el chocolate fundido, extendiéndolo bien con la espátula y cuidando de que el sobrante caiga sobre un pliego de papel parafinado que hemos colocado bajo la rejilla. Así este sobrante podremos rehusarlo, cuando se enfríe se separará fácilmente de la superficie del papel.


Sólo nos quedará decorarlas con virutas de chocolate, fideos de colores, nata montada o cualquier otra cosa que se os ocurra. Cuando hemos probado las dos tenemos que confesar que, a pesar de que la pequeña Sacher estaba muy rica y ajustada a nuestros gustos (poco almíbar y poca mermelada) ha ganado por goleada la de Nutella.


¡¡La Nutella es mucha Nutella!! Jajajajajaja.....


miércoles, 28 de marzo de 2012

Torrijas


Azúcar y canela... ¡Vaya mezcla! Quedan bien juntas en una tarta, o sobre crepes dulces, o en cualquier magdalena, pero también como aderezo de la carne en una pastela marroquí. Esta vez nos van a endulzar unas torrijitas ya que Whole Kitchen, en su propuesta dulce para el mes de marzo nos ha invitado a preparar este clásico de la gastronomía española.


Como solemos hacer cuando queremos que un plato nos salga exquisito, hemos consultado a la familia, especialmente a mi súperabuela que nos ha explicado con pelos y señales esta recetita. Es como se hace en el pueblo pero con algún truquillo extra de generaciones todavía más antiguas.


Para preparar 8 torrijas hemos necesitado los siguientes INGREDIENTES:
8 rebanadas de pan para torrijas o de pan del día anterior,
3 partes de agua por una de manzanilla de Sanlúcar,
piel de medio limón,
2 huevos,
aceite de girasol,
azúcar,
canela molida.


PREPARACIÓN:
En un plato hondo preparamos la mezcla de agua y vino, en esta mezcla vamos remojando las rebanadas de pan sin prisas, dejándolas una pizquita para que empapen. Las vamos sacando y reservando en una fuente amplia en la que habremos colocado previamente papel absorbente y las tapamos con papel film un ratito para que suelten el líquido sobrante.


Mientras, preparamos una sartén con aceite de girasol a fuego lento con una cáscara de limón que aromatizará las torrijas. También tenemos que separar las claras de huevo de las yemas, batiendo las primeras hasta que lleguen al punto de nieve, y después mezclándolas con las yemas procurando hacerlo con suaves giros. Esto hará que queden más esponjosas.
Pasamos las rebanadas de pan por esta espuma de huevo, retiramos la piel del limón y las vamos echando en el aceite caliente hasta que se doren por ambos lados.


En otro plato hondo echamos azúcar bastante como para rebozar todas las rebanadas que vayan saliendo de la sartén, calculamos que unas 8 cucharadas, y le agregamos canela molida hasta que el azúcar tome un color tostado.
Cada rebanada es rebozada a conciencia en esta mezcla, sacudida con un par de golpecitos e introducida rápidamente en un recipiente que pueda cerrarse por completo (fiambrera, fuente de horno con tapa, etc.). Este paso es esencial para que las torrijas suden y el azúcar se disuelva con el calor residual que despiden nada más sacarlas de la sartén.